SENDERISTAS.- Romero-Molina, Serna,Borrego, Aurelio.
Cronista: Aurelio--Blog: Juan
Como era de esperar por las predicciones metereólogicas amaneció un día en términos generales muy desapacible con fuertes aires y lluvias intermitentes, más propio para quedarse en la cama y no andar por esos caminos de sierra a tan tempranas horas, el paraguas de poco o nada sirvió a aquel que lo llevaba como protección contra los elementos descritos, lo mejor fue un calzado adecuado impidiendo que la humedad alcance a los pies, buen chubasquero y un pantalón impermeable, como tocado un gorro o sombrero impermeabilizante y para las manos unos buenos guantes, además esta fue nuestra indumentaria que hoy llevábamos, verdaderamente ha llegado el frío en menos de dos días.

A las 8,06 emprendimos la marcha y en evitación de mojaduras en el calzado fuimos salvando charcos modificando el itinerario, excepto Manuel Molina que lo hizo a rajatabla hasta culminar el sendero de la Cuesta del Reventón, en el lugar de costumbre y en un poyete de la carretera C-3408 se hizo LA PARADA Y FRUTA como es costumbre al tomar esta ruta, posteriormente fueron llegando el resto de senderistas quienes dijeron que solo iban a llegar hasta las Ermitas, hallándonos en esta conversación llegó Rafael Jiménez Luque, exclamando ¡donde van los peregrinos de pies mojados, ¿como no vais allí?, señalando las Ermitas a comeros la fruta¡ hubo quien le dijo es que llevamos dirección opuesta, reza por mí y le das recuerdos a Margarita La Tornera, esto debe entenderse como de bromista al objeto que no hayan malos entendidos.

Estamos en pleno otoño y las setas aparecen en cualquier sitio, muchos coches había aparcados cuyos dueños sin duda estaban buscando el apreciable nizcalo u otras especies, sobre la marcha vimos alguno que otro a orillas del camino.

Antes de llegar al kilómetro 9 de la carretera que va a Trassierra giramos hacia la izquierda para tomar la carretera que finaliza en un rotonda donde está el famoso Mirador en otros tiempos, porque en los presentes ni se oye, ahora había que buscar el sendero de los célebres Torreones, preguntamos a un conductor de un coche que allí se encontraba aparcado perteneciente a Medio Ambiente, este dijo no tener ni la más remota idea, ¡qué cosas tan contradictorias ocurren eso que este era del ramo!, fácil resultó su localización ya que todo está cercado excepto el acceso al dichoso sendero, penetramos hacía él con las consiguientes dudas, al poco nos encontramos con un bonito ejemplar de Salamandra que logramos fotografiar, muy diligente intentaba escabullirse de nuestra presencia para introducirse en el matorral del bosque.
El sendero discurre en descenso continuo zigzagueante, muy tupido hacia izquierda y derecha donde abundan los lentiscos, aulagas, matorral, acebuches y bastantes esparragueras, algunas dudas nos cabían respecto a caminar por el sendero que íbamos buscando, hasta que por fin las ruinas de un viejo cortijo y las del torreón cuyas fotos se adjuntan fueron el testimonio que íbamos bien encaminados.

A partir de aquí la bajada fue adquiriendo mayor declividad donde el palo es importante para apoyarse y evitar deslizamientos, mucho nos llamó la atención los múltiples trozos de blanco cuarzo sobre el sendero el que se hace cada vez más pedregoso, siendo muy parecido al que tenemos en la margen opuesta y me refiero al de La

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