sábado, 16 de octubre de 2010

DÍA 16 OCTUBRE-KMS.18.500 -BRILLANTE-ASOMADILLA-NARANJO-PUENTE DE HIERRO-SENDERO ARROYO PEDROCHES-SUBIDA A MESETAS BLANCAS CARA SURESTE-BAJADA CARA SUR Y REGRESO POR EL MISMO RECORRIDO.


Senderistas.-
Romero, Enrique, Aurelio, Félix, Corpas,Guillermo, Jiménez,
Borrego, Serna.
Cronista: Aurelio--Blog: Juan

La descripción del lugar donde se encuentran las cuevas y sus entornos ya fueron descritos en anteriores marchas realizadas los días 22 de Julio y 31 de Agosto, en este blog existen antecedentes, ahora sabiendo las fechas indicadas fácil será entrar en sus páginas y al menos curiosear un poco.

Hoy la salida la hemos realizado algo después de la hora prevista por si acaso llegaba alguno de los asiduos que faltaba.
Con buen ánimo fuimos dejando atrás avenidas y calles para meternos de lleno en el sendero del Arroyo Pedroches, sendero este fácil de andurrear lo que permite la amena y alegre marcha, no faltaron temas y guasas, estas nos hicieron recordar viejos tiempos, hasta Bobby Deglané y su programa radiofónico Cabalgata Fin de Semana, sacamos al escaparate del recuerdo, todavía los más mayores recordamos con afecto aquel entretenimiento radiofónico, la radio de aquellos años cincuenta cuando todavía estábamos pagando a precio caro los resultados de una incivil contienda, fue nuestro divertimiento auditivo, en casa o la del amigo vecino, los domingos era Carrusel Deportivo el programa estrella para los aficionados al futbol, con la voz de Enrique Mariñas o de Matías Prats, ambos locutores fueron coetáneos con un timbre de voz inigualable, suponiendo una caricia para el fino oído.
Llegados al lugar donde se encuentran los cinco eucaliptos cruzamos el arroyo al lado opuesto, de lo contrario seguiríamos el sendero del arroyo Barrionuevo, ahora tendríamos que pasar por lugares con cierta dificultad que se van salvando sin problemas, las vistas son una maravilla así como las pozas de agua remansada en algunos lugares, haciendo estas recordar un baño estival en solitario con las mismas ropas que Adán vino al mundo.
Las ruinas del viejo Cortijo Valero y sus colmenas quedan a nuestra derecha semi-escondidas en una ladera y estas pasan desapercibidas de los ojos del caminante, se observan restos de pozos y abrevaderos denotando que en otro tiempo fue lugar para la crianza de ganado.

Sendero adelante aparecen viejos olivos que además no tiene amo ni dueño, estos no se librarían de las manos de Félix, las aceitunas ya están a punto, al señuelo acudió Pepe Romero, Corpas y algún otro que se agregaron a la imprevista recolección matutina durante la marcha.

Unas antenas de radiotelefonía situadas en lo más alto de la montaña hacia nuestro lado derecho resultan el preludio anunciador que, debemos cruzar nuevamenteel arroyo y tomar un sendero algo fatigoso;ahora se forma una cuerda de  senderistas  que  con   respiración
jadeante van caminando, observamos rodales de bastantes setas, llamadas Parasoles, las miramos y las dejamos en paz para que alegren el campo, se hacen comentarios y seguimos hasta culminar a lo más alto de esa especie de cornisa que supone las muy célebres Mesetas Blancas.

Agrupados en lo alto de la montaña admiramos el paisaje que a la vista se presenta, se descansa y como no podía ser de otra manera se hace PARADA Y FRUTA, ahora correspondía bajar hacia la mesetilla de las cuevas, se trata de llegar al convencimiento de los caminantes, pero el personal dice que otro día será hermano, por hoy ya está bien, ahora lo más preocupante es la bajada, se inicia esta sin muchas dificultades, al menos para aquellos que ya la hemos experimentado, sabe-
mos no es tan dificultosa como parece, Juan Serna - baja algunos tramos como si fuera una “cabra serreña”, dando saltitos y correteando, Manolo Borrego presta ayuda en funciones de “Samaritana” bajo el lema protección y ayuda al caminante que nunca ha caminado por estos lares, Félix, da con una esparraguera y esta no se libra de sus manos, continuamos en descenso buscando las zonas mas benevolentes; a la vista ya tenemos nuevamente las ruinas del Cortijo Valero y abajo se divisa el sendero Pedroches, poco es lo que falta un poco más y ya estamos abajo.

Ahora caminando de regreso encontramos a dos personas sentados a orillas del sendero están tomando un bocadillo, nos piden un cigarrillo, se le responde somos senderistas y no fumamos, estos ya tenían un buen porte de aceitunas de las denominadas de “paseo” este cuadro trae al pensamiento al poeta Miguel Hernández
 


Levanta, olivo cano,
dijeron al pie del viento

Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Aceituneros altivos,
decidme en el alma.
¿Quién amamantó los olivos?


Cruzado el arroyo de la Palomera le enseñamos a Rafael Jiménez, la piramidal Fuente de este nombre, el la conoció de jovenzuelo, se fue a extrañas tierras y regresó, ahora no recordaba la silueta de la fuente.

Llamó al móvil Juan Ruiz Lopera, después lo hizo Manuel Ponferrada, cuando caminábamos a la altura del Castillo Maimón, esperaban nuestra llegada.



Poco es lo que falta y para no ser tan prolijos llegamos al Circuito de la Asomadilla donde todos los perros de los entornos acompañados de sus dueños estaban de concentración y paseo, hubo quejas por tanta defecación canina con la aquiescencia de sus dueños, casi hubo enfrentamiento con una señora que tomó un monumental cabreo, por un quítame allá esas pajas…

Finalizamos la etapa en Casa de Paco donde todos nos dimos cita para tomar el refresco


Al final nos despedimos hasta la próxima etapa que será el martes próximo día 19, para llevar a su capilla de campaña la imagen de San Antonio y la de La Virgen de Fátima.

 

parapente 
alfombra
voladora, para que el amigo Rafael Jiménez baje mejor por
                         esas bajadas 
                         de "arrastraculos"
                         

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